Compañía de Southington presta ayuda en la limpieza de escenas fatales
Viernes, 12 de mayo del 2006
BY JONATHAN MUÑOZ
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SOUTHINGTON — James Cheyne desearía que no hubiera la necesidad para sus servicios y que su negocio quebrara, aunque suene absurdo.
Cheyne es el propietario de la empresa TraumAway BioRecovery Services. ¿Y qué hace TraumAway exactamente? Lo que hacen no es nada glamoroso ni agradable, sin embargo es muy necesario.
La pequeña compañía se dedica a la limpieza profesional de escenas donde haya sucedido algún hecho o muerte violenta. Obviamente se especializan en limpiar y desinfectar lugares donde por ejemplo, haya ocurrido un homicidio, suicidio, un accidente industrial o hayan encontrado un cadáver descompuesto. Su objetivo es evitar que los familiares de las victimas tengan que revivir el momento limpiando la escena.
Sus discretos servicios están disponibles las 24 horas al día y están certificados para realizar este tipo de labor específica, que incluye la eliminación de sangre y fluidos, materiales de riesgo biológico y olores desagradables. La compañía tiene ya un año de fundada.
Cheyne, quien realiza él mismo junto a su esposa y otros pocos empleados la limpieza, dice que antes de inaugurar su compañía no había ninguna empresa en el área especializada en hacer eso y que además que tuviera la suficiente ética y delicadeza para manejar situaciones difíciles que pueden afectar el estado emocional de los allegados de las víctimas.
Lo que Cheyne busca es exactamente evitarles a las familias un mayor trauma psicológico. "A veces la gente quiere llorar en su hombro, quiere contarle la historia", dice Cheyne, quien no tuvo mucho problema en entrar a este campo de trabajo ya que su madre trabajó cuando él era joven en la oficina de la morgue en Pennsylvania y siempre, dice, estuvo rodeado del ambiente desde niño, aunque no niega que también es aficionado a programas televisivos de investigación como CSI.
"He visto fotos, partes de cuerpos y autopsias. Cosas que la gente no ve a diario", dice, explicando que por eso puede aguantar vivir cosas que la persona común no toleraría. Además, Cheyne trabajó en el pasado con empresas de eliminación de materiales peligrosos por cuatro años e investigó y entrenó con compañías que realizan servicios similares a la de él en Pennsylvania.
La idea de la creación de la empresa, dice, le vino cuando estaba estudiando y preparándose para ser paramédico y enfermero. "Durante las visitas y recorridos que hacía me empecé a dar cuenta de que había la necesidad de que alguien limpiara después (de ocurrir un hecho violento)", dice.
Cheyne establece que a veces con todo y su entereza emocional, algunos casos lo han marcado. Recuerda que una vez en Pennsylvania llegaron a la escena donde un hombre había matado a su mujer y luego se había suicidado. Comentó que había sangre por todas partes y que lo más triste del hecho, recuerda, es que quienes descubrieron los cadáveres fueron sus niños.
"Creo que la policía nos debería referir más", dice Cheyne, quien opina que debería haber más demanda para sus servicios, sobre todo porque las leyes federales y los reglamentos de OSHA (La Administración de Seguridad y Salud Ocupacionales) establecen que sólo un familiar de la víctima puede limpiar o autorizar la limpieza de una escena violenta y el desecho de materiales.
Varios de los conceptos erróneos que el público general tiene sobre las circunstancias de una muerte violenta es que la policía limpia la escena. Esto no es cierto. Igualmente ésta el hecho de que es muy costoso contratar una empresa como TraumAway. Tampoco eso es cierto. Los seguros de hogar, comerciales o de automóviles cubren el 95 por ciento de estos casos. Por otro lado, existe la posibilidad del financiamiento.
De igual manera esta el mito de que el cloro mata todas las bacterias, cundo de hecho hay ciertos tipos de virus y enfermedades que necesitan desinfectantes y esterilizaciones espaciales para ser eliminados.
La filosofía de su empresa la resume de la siguiente manera: "Estamos allí para las personas que están pasando por un momento muy malo en sus vidas y estamos allí para ayudarlos", dice Cheyne. De hecho, el eslogan de la compañía es "Deje que comience la curación", aunque menciona que "en este negocio lo mejor es saber lo menos posible de la persona para la que estás trabajando".